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Derechos animales

La prohibición de la carne de laboratorio en Oklahoma: Protegiendo el lucro, ignorando el dolor

Esta semana, la Cámara de Representantes de Oklahoma dio un paso preocupante al impulsar un proyecto de ley dirigido claramente a detener el progreso y proteger intereses arraigados.

Esta semana, la Cámara de Representantes de Oklahoma, Estados Unidos, dio un paso preocupante al impulsar un proyecto de ley dirigido claramente a detener el progreso y proteger intereses arraigados.

Citando preocupaciones de seguridad alimentaria y el “derecho de los habitantes de Oklahoma de comer carne real de animales reales”, legisladores de ese estado aprobaron el martes 25 de marzo una medida que prohibirá las alternativas de carne cultivada en laboratorio, reporta la publicación Oklahoma Voice. El representante Ty Burns, republicano, dijo que la medida es necesaria para proteger a los habitantes de Oklahoma y su cultura, así como a la industria agrícola, que es uno de los principales motores económicos del estado.

La discusión en la legislatura de Oklahoma se reduce a un conflicto entre el proteccionismo basado en el miedo y la libertad del consumidor. Los defensores de la prohibición, impulsada por legisladores republicanos, enarbolan vagas banderas de seguridad alimentaria, invocan la necesidad de proteger la cultura de la “carne real” y la economía agrícola existente, y descartan la carne cultivada como parte de “agendas indeseables de ambientalistas y animalistas”. Utilizan un lenguaje alarmista, comparándola con “células cancerosas”, a pesar de admitir la falta de evidencia específica. Los opositores califican estos argumentos como tácticas para infundir miedo diseñadas para proteger a la industria cárnica de la competencia, poniendo de relieve la hipocresía de prohibir esto mientras se permiten alimentos probadamente nocivos y notando que se utiliza una ciencia de cultivo similar en otros lugares.

Jared Deck, uno de los detractores de la prohibición, ha cuestionado la lógica detrás del proyecto: “Comemos Twinkies fritos (los Twinkies son unos pastelitos industriales populares en Estados Unidos, rellenos de crema azucarada). Alimentamos a nuestros hijos con estos productos todos los días, pero ahora pretendemos prohibir una tecnología que podría ayudar a muchas personas a seguir su fe o su dieta”, dijo Deck, citado por Oklahoma Voice. El legislador denunció también el doble estándar del sector agrícola, que desde hace años emplea cultivos genéticamente modificados, sin que se cuestione su legitimidad.

Desenmascarando las preocupaciones disfrazadas

Los argumentos presentados por los promotores de la prohibición carecen de sustancia y están diseñados para proteger los intereses financieros de la industria cárnica convencional.

Asimismo, las “preocupaciones por la seguridad alimentaria” son una consabida táctica utilizada para sofocar la innovación que amenaza a las industrias establecidas. La carne cultivada está sujeta a una rigurosa supervisión regulatoria por parte de organismos como la FDA y el USDA en los Estados Unidos. Estas agencias tienen la tarea de garantizar la seguridad alimentaria. Afirmar que es “peligrosa hasta que se sepa que es segura” sin proporcionar evidencia es pura especulación diseñada para incitar el miedo. Los impulsores de la prohibición llegaron incluso a comparar las células cultivadas del entorno controlado de la carne de laboratorio con el cáncer, un argumento deliberadamente engañoso y alarmista.

La “protección de la cultura” y la “carne real”

La definición de “carne real” es convenientemente estrecha aquí. La carne cultivada es carne animal, cultivada a partir de células animales, solo que sin requerir la cría y el sacrificio del animal entero. La cultura evoluciona, y las opciones alimentarias evolucionan a la par. Usar la “cultura” como escudo ignora las dimensiones éticas y ambientales de las prácticas actuales. Además, como señaló el representante Deck, “muchos alimentos altamente procesados comunes en la dieta moderna están lejos de sus orígenes ‘naturales’, sin por ello enfrentar ataques legislativos”.

La prohibición no se trata de la seguridad pública; se trata de proteger a la industria ganadera de la competencia. Se busca bloquear la innovación simplemente para proteger los modelos de negocio existentes, algo inherentemente contrario al libre mercado y la libre competencia. En última instancia, se perjudica a los consumidores y se obstaculiza el progreso hacia sistemas alimentarios más sostenibles y éticos.

El silencio ensordecedor: ¿Dónde están los animales en este debate?

Lo que está completa y trágicamente ausente de toda la discusión legislativa reportada por Oklahoma Voice es cualquier consideración por los propios animales.

Los legisladores que debaten sobre “seguridad alimentaria”, “cultura” y “economía” ignoran por completo el profundo sufrimiento inherente a la agricultura animal convencional. Los miles de millones de vacas, cerdos, pollos y otros animales criados para alimento soportan confinamiento, mutilaciones sin anestesia, transporte estresante y sacrificio aterrador. Este es el sistema de “carne real de animales reales” que están tan interesados en proteger.

Aquí es donde alternativas como las opciones a base de plantas y la carne cultivada ofrecen un potencial revolucionario. Proporcionan vías para disfrutar de los sabores y texturas a los que la gente está acostumbrada, sin el inmenso sufrimiento animal.

Las opciones a base de plantas ya han logrado grandes avances, ofreciendo hamburguesas, salchichas, nuggets y más, hechos de soja, proteína de guisante, hongos, etc. Reemplazan directamente los productos animales, reduciendo la demanda de cría industrial y sacrificio.

La carne cultivada es una nueva ruta. Al cultivar carne directamente de células animales, se elimina la necesidad de criar y matar grandes cantidades de animales. Soluciona las objeciones éticas al sacrificio mientras satisface a los consumidores que desean el sabor, textura y composición específicos de la carne animal.

Prohibir la carne cultivada, como están intentando los legisladores de Oklahoma, cierra la puerta a una vía prometedora para reducir drásticamente el sufrimiento animal a gran escala. Prioriza las ganancias derivadas de la explotación animal por encima del progreso ético.

Como alguien que ha sido vegano durante 12 años, la idea de comer carne, incluso cultivada en laboratorio, no me atrae personalmente. La carne animal simplemente no es algo que mi cuerpo o mente anhele; está completamente fuera de mi sistema. Mi preferencia está en la vasta y deliciosa variedad de alimentos a base de plantas disponibles hoy en día.

Sin embargo, esta postura no desconoce el increíble potencial de la carne cultivada desde una perspectiva de los derechos animales. Indudablemente, a muchas personas les gusta el sabor de la carne pero están cada vez más incómodas con el costo ético – el sufrimiento animal involucrado. Para estas personas, la carne cultivada ofrece un puente, una nueva vía. Les permite seguir comiendo los alimentos que disfrutan sin contribuir directamente al sacrificio de animales. Se adapta a las personas, ofreciendo una solución que alinea las preferencias de sabor con las preocupaciones éticas.

Además, la carne cultivada tiene un potencial formidable para la industria de alimentos para mascotas. Este recurso odría proporcionar alimentos nutricionalmente apropiados para mascotas como perros y gatos, eliminando la necesidad de sacrificar otros animales para su consumo. Esto resolvería un conflicto ético significativo para muchos veganos dueños de mascotas.

Por lo tanto, aunque yo personalmente no haré fila para una hamburguesa cultivada en laboratorio, veo el prurito para prohibirla – accionado por el proteccionismo de la industria y una indiferencia deliberada frente al sufrimiento animal – como profundamente poco ético y contraproducente. Deberíamos estar explorando todas las vías que reduzcan nuestra dependencia de las crueldades de la agricultura animal industrial, no cerrándolas con base en la codicia.

Por Héctor Pizarro, Sociedad Vegana